LA COMISIÓN DE MONUMENTOS DE TOLEDO I (1836-1875)

Francisco GARCÍA MARTÍN

 

Una vez terminados los periodos de los movimientos artísticos, la gestión se conviertió en el protagonista de las intervenciones monumentales, especialmente en el ámbito eclesiástico, ya que, una vez realizadas las políticas de incautación, el estado liberal recogió el testigo de los bienes inmuebles, a través de los museos, y de los bienes muebles. Además, el apéndice documental nos permite aportar datos sobre intervenciones realizadas desde los distintos organismos públicos, eclesiásticos o privados.

La provincia de Toledo requiere un tratamiento específico sobre la gestión del patrimonio histórico-artístico en el periodo 1836-1931. Fueron varios los agentes y ámbitos que intervinieron en la gestión del Patrimonio en la actual provincia de Toledo. Atendiendo a su protagonismo o importancia en el campo que nos ocupa, el primer protagonista fue la Comisión Provincial de Monumentos, tutelada, en un primer momento, por el Ministerio de Fomento y después por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Real Academia de la Historia, además de instituciones académicas locales (Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo), eclesiásticas (Junta Diocesana de Restauración de Templos) y asociaciones arqueológicas y filantrópicas.

Se pretende mostrar en este trabajo un tratamiento globalizador del tema. El abundante acopio de material que se proporciona, brinda, además, a otros investigadores, arqueólogos y gestores del patrimonio información y pistas que les permitirán documentarse y estudiar con más profundidad el variado y rico patrimonio de la provincia de Toledo.

En este primer volumen se abarca el periodo de 1836 a 1875.

 

LA COMISIÓN DE MONUMENTOS DE TOLEDO II (1875-1931)

Francisco GARCÍA MARTÍN

 

Se abordan en este segundo volumen la continuación de las tareas que la Comisión de Monumentos de la provincia de Toledo realizó desde su fundación (trabajo ya publicado por Ledoria, y que abarca el período de 1836 á 1875). Éste que nos ocupa aquí abarca el período de la Restauración, que, como en otros muchos aspectos para la historia del país, trajo para la Comisión de Monumentos un período más prolongado de aplicación de normativa legal, estabilidad en la organización y funcionamiento y, definitivamente, la segregación de la gestión del Museo Provincial, cuya plaza de director fue ocupada por un miembro del Cuerpo Superior de Archiveros y Bibliotecarios. El cambio de siglo también impregnó la acción de la Comisión de Monumentos del espíritu regeneracionista que recorría amplios ámbitos intelectuales y profesionales de nuestro país, cambio generacional que se hizo notar en la gestión del Museo y en la dinámica social de la ciudad. Ahora también se incorporaron a la gestión del patrimonio la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo -fundada en 1916-, y un corolario de asociaciones arqueológicas, instituciones locales y personalidades de la vida local, investigadores y arqueólogos. La gestión de los Monumentos Nacionales y la inclusión de nuevos nombres en su lista, hicieron de Toledo una de las ciudades con más patrimonio monumental del país, pero también, en esta época, ocupó un puesto destacado en el expolio de bienes muebles y elementos decorativos, que partieron a colecciones y museos nacionales y extranjeros.